Historia de los Mundiales de Fútbol (VI): Brasil 1950

FICHA TÉCNICA

Fecha de inicio: 24 de junio
Fecha de finalización: 16 de julio
Equipos participantes: 13
7 americanos
6 europeos
Sedes: 6
Partidos jugados: 22
Espectadores totales: 1.043.500
Espectadores por partido: 47.431
Goles anotados: 88
Goles por partido: 4,0
Máximo goleador: Ademir (Brasil, 9 goles)
Campeón: Uruguay
Subcampeón: Brasil
3er clasificado: Suecia
4º clasificado: España

Mal negocio para Argentina

Las heridas abiertas por la Segunda Guerra Mundial seguían sangrando cuando la FIFA decidió organizar el cuarto Mundial de Fútbol. Suiza era la elegida para acoger la cita, que había de celebrarse en 1949. El país helvético, que se mantuvo neutral durante el conflicto, contaba con recursos económicos, pero no tenía estadios de fútbol para organizar un evento de semejante envergadura.

Es por ello que el congreso anual de la FIFA de 1947, celebrado en París, decidió trasladar de sede el cuarto Mundial, otorgando a Suiza la preferencia a la hora de ser elegida como organizadora de la quinta edición del mismo. La devastación que asolaba Europa tras la Guerra y la oposicion frontal de las Federaciones sudamericanas a disputar por tercera vez consecutiva un Mundial en tierras del Viejo Continente obligó a la FIFA a trasladar la competición al otro lado del Atlántico, y a retrasarla un año para favorecer la participación de equipos europeos.

Brasil y Argentina se disputaron la elección como sede mundialista. Las conversaciones mantenidas por los presidentes de ambos países, Getúlio Vargas y Juan Domingo Perón, dieron como resultado un acuerdo: Argentina no presentaría su candidatura para albergar los Mundiales de 1950 y apoyaría el proyecto brasileño. A cambio, Brasil apoyaría la candidatura argentina para organizar la siguiente cita a celebrar en tierras sudamericanas. Brasil, como única candidata, fue elegida por unanimidad en el congreso de la FIFA. Argentina, no obstante, tuvo que esperar 31 años desde aquel momento para poder organizar un Mundial.

El orgullo escocés

Por primera vez, las Federaciones británicas participaron en la fase de clasificación para un Mundial. Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda se jugaron entre 1949 y 1950 dos plazas para participar en la cita brasileña. El Campeonato Británico de Naciones fue empleado al tiempo como grupo grupo de clasificación. Inglaterra y Escocia quedaron en primer y segundo lugar respectivamente, pero Escocia renunció a su plaza tras haber afirmado con anterioridad que sólo se presentaría al Mundial si quedaba en primer lugar.

Los aspirantes se retiran y el Mundial se reduce a 13 participantes

Tras la renuncia escocesa, la FIFA ofreció la plaza a Francia, que había caído eliminada en su grupo ante Yugoslavia. El país galo aceptó en primer momento la invitación, pero posteriormente la rechazó, ante el temor de que su selección, muy debilitada tras a Guerra, no cuajara un buen papel en el Mundial. La Federación Internacional decidió cancelar la plaza.

El grupo 2 estaba formado por Turquía, Siria y Austria. Los dos primeros debían disputar una eliminatoria a doble partido y el vencedor se enfrentaría al combinado austriaco. En la ida, Turquía se impuso por 7-0. Siria renunció a disputar la vuelta y el país otomano avanzó a la siguiente eliminatoria. Austria también renunció, por lo que la plaza quedó en manos turcas. Para terminar la carambola, también Turquía renunció, por lo que la plaza quedó vacante. La FIFA se la ofreció a Portugal, pero los lusos la rechazaron y de nuevo la Federación se vio obligada a cancelarla.

En Sudamérica, Argentina, Bolivia y Chile formaban el grupo 7 de clasificación, en el que se ponían en juego dos plazas. Las diferencias surgidas entre la AFA y la CBF motivaron la renuncia argentina, y la clasificación automática de bolivianos y chilenos. En el grupo 8, Ecuador y Perú se retiraron, por lo que las dos plazas en juego fueron asignadas a Paraguay y Uruguay.

Birmania, Filipinas, Indonesia y La India formaban el grupo de clasificación asiático. Los tres primeros países renunciaron, y la plaza fue asignada a los hindúes. Sin embargo, estos decidieron no disputar el Mundial ante la negativa de la FIFA a que pudieran jugar los partidos descalzos. Nuevamente, la plaza quedó vacante y fue cancelada. Los 16 equipos que debían formar parte de la cita quedaron reducidos finalmente a 13.

Un novedoso sistema de competición

La FIFA aprobó en su congreso de 1947 una reforma del sistema de competición del Mundial, aplicable a partir de la cita brasileña. Los 16 equipos clasificados se dividirían en cuatro grupos de otros tantos equipos. El primer clasificado de cada grupo pasaría a una segunda fase de grupo, de la que saldría el campeón del torneo.

Las renuncias y la posterior reducción del número de equipos participantes a 13 obligó a la FIFA a confeccionar dos grupos de cuatros equipos, uno de tres y otro de únicamente dos. La distribución de los participantes fue la que sigue:

Grupo A. Brasil, Yugoslavia, Suiza y México
Grupo B. España, Inglaterra, Chile y Estados Unidos
Grupo C. Suecia, Italia y Paraguay.
Grupo D. Uruguay y Bolivia.

La tragedia de Superga

El 4 de mayo de 1949, a las 16h02′, en una tarde de intensa niebla, el Fiat G.212 CP que trasladaba al Torino de vuelta a Italia tras haber disputado un amistoso en Lisboa, se estrelló contra una de las colinas que rodeaban la localidad de Superga, cercana a Turín. El aparato se incendió y acabó colisionando con la basílica del mismo nombre. En el accidente fallecieron los 16 jugadores del equipo que había dominado el fútbol italiano durante la década de los 40 y del que formaba parte la columna vertebral del combinado nacional: Valerio Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Emile Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fadini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Grava, Giuseppe Grezar, Ezio Loik, Virgilio Maroso, Danilo Martelli, Valentino Mazzola, Romeo Menti, Piero Operto, Franco Ossola, Mario Rigamonti y Giulio Schubert. Italia compitió en el Mundial de 1950 con un equipo que no era más que la sombra de aquello que pudo haber sido de haber participado algunos de estos jugadores, cayendo en la primera fase. La squadra azzurra viajó a Brasil en barco.

España se deshinchó en la segunda fase

España, entrenada por Guillermo Eyzaguirre, acudió al Mundial con un equipo de garantías, encabezado por Telmo Zarra y Estanislao Basora. En la primera fase, el combinado español fue capaz de obtener la victoria en los tres partidos que disputó: 3-0 ante Estados Unidos, 2-0 ante Chile y 1-0 ante Inglaterra -gol de Zarra, en la foto superior-.

La segunda fase no marchó tan bién para los de Eyzaguirre. Al empate a 2 ante Uruguay le siguieron las derrotas por 6-1 ante Brasil, y por 3-1 ante Suecia. España finalizó cuarta, en una de las mejores actuaciones de su historia en los Mundiales.

El “maracanazo”

Brasil y Uruguay jugaron el partido final de la segunda fase. Al combinado carioca le bastaba con empatar para hacerse con el título. Todo el mundo daba como favorito al anfitrión. 199.854 espectadores abarrotaban el estadio de Maracaná cuando Uruguay se preparaba en el vestuario para saltar al campo. Los dirigentes uruguayos le estaban pidiendo a sus jugadores que salieran al campo a evitar la goleada, cuando Obdulio Varela, el gran capitán charrúa, alzó la voz para decir: “No piensen en toda esa gente, no miren para arriba, el partido se juega abajo y si ganamos no va a pasar nada, nunca pasó nada. Si entramos vencidos es mejor ni salir al campo de juego, no vamos a perder este partido, y si lo hacemos no será por cuatro goles“.

Friaca anotaba en el minuto 47 el primer gol brasileño, para delirio del público que llenaba las gradas de Maracaná, y de un país que seguía con euforia contenida el desarrollo del choque. El conjunto carioca parecía destinado a ganar su primer Mundial. Tras el gol, la pelota había quedado alojada en la red de la portería defendida por Roque Máspoli. Varela se acercó a ella con paso firme, y la recogió de entre las mallas. Así explicó el propio jugador lo que sucedió después: “Me di cuenta de que si no enfriábamos el juego, si no lo aquietábamos, esa máquina de jugar al fútbol nos iba a demoler. Lo que hice fue demorar la reanudación del juego, nada más. Esos tigres nos comían si les servíamos el bocado muy rápido. Entonces a paso lento crucé la cancha para hablar con el juez de línea, reclamándole un supuesto offside que no había existido, luego se me acercó el árbitro -el ingles George Reader- y me amenazó con expulsarme, pero hice que no le entendía, aprovechando qu él no sabía castellano y yo no sabía inglés. Pero mientras hablaba varios jugadores contrarios me insultaban, muy nerviosos, mientras las tribunas bramaban. Esa actitud de los adversarios me hizo abrir los ojos, tenían miedo de nosotros. Entonces, siempre con la pelota entre mi brazo y mi cuerpo, me fui hacia el centro del campo. Luego vi a los rivales que estaban pálidos e inseguros y les dije a mis compañeros que éstos no nos podían ganar nunca. Los nervios nuestros se los habíamos pasado a ellos. El resto fue lo más fácil“.

Schiaffino empató en el minuto 66 -foto-, aunque el 1-1 seguía favoreciendo a los brasileños. En el minuto 79, Ghiggia condujo el balón por banda derecha del ataque charrúa, y cuando lo más lógico parecía centrar al área en busca de algún rematador, sorprendió a todos rematando directamente a portería.

 

El primer sorprendido fue el arquero brasileño, Moacyr Barbosa, que nada pudo hacer para evitar el tanto. Maracaná enmudeció. Nada pudo hacer Brasil, lanzada en tromba en busca del gol del empate, para evitar la derrota. Uruguay había ganado. Nadie lo esperaba, nadie estaba preparado para ello. La banda de música no tenía los acordes del himno uruguayo. De nada servían ya las 500.000 camisetas son la inscripción “Brasil Campeao 1950“, ni las monedas acuñadas para la ocasión, ni el discurso en portugués que había preparado Jules Rimet. La Copa viajaría a Uruguay, convirtiendo a los charrúas en héroes nacionales, y a los cariocas en personas non gratas para la sociedad brasileña.

Rechazados por su compatriotas 

Poco se supo de la selección brasileña tras el “Maracanazo”. Ni tan siquiera Ademir, que con sus 9 goles fue máximo anotador del torneo, se salvó de la marginación y la humillación. El centro de las iras fue Barbosa. El arquero llegó a decir por antes de su muerte en el año 2000: “En Brasil, la pena mayor que establece la ley por matar a alguien es de 30 años de cárcel. Hace 50 años que yo pago por un crimen que no cometí y sigo encarcelado, la gente todavia dice que soy el culpable“.

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Un comentario el “Historia de los Mundiales de Fútbol (VI): Brasil 1950”

  1. Uruguay posé la digna conquista de 4 Campeonatos Mundiales. El del 1930 al igual que el de 1950 y dos Campeonatos Olímpicos que la FIFA los convalidó como Campeonatos Mundiales.
    Además y lo más importante posé a Peñarol como campeón del Siglo XX y a Nacional como 3ro. Pero lo principal posé el “MEJOR CLÁSICO DEL UNIVERSO” cuando se enfrentan Peñarol y Nacional pues son TRI CAMPEONES DEL MUNDO ambos equipos, sólo Uruguay tiene el placer de ver enfrentados a dos Tri Campeones Intercontinentales, No lo tiene Argentina, ni Brasil, ni Inglaterra, ni Italia, ni Alemania, ni España.
    Gracias


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