El Comité Organizador de los Juegos de Beijing 2008 no gana para disgustos. En el día de ayer se prendió en las ruinas de Olimpia la llama olímpica, y el acto sirvió para que un grupo de manifestantes mostrase su desacuerdo con la actitud del gobierno chino en el conflicto con el Tibet.

Mientras Lui Qi, Presidente del COJO de Beijing 2008, pronunciaba un discurso en el que se reflejaban los ideales del Espíritu Olímpico -”La llama olímpica va a llevar luz y alegría, paz y amistad, además de esperanza y sueños al pueblo de China y a todo el mundo“-, activistas de Reporteros sin Fronteras franqueaban el control de los miembros de seguridad del evento para mostrar banderas en las que se representaban los anillos olímpicos como esposas, en clara alusión a las violaciones de los Derechos Humanos que practica el país asiático.
Sin embargo, no es esta la única polémica surgida en torno a unos Juegos que están a 135 días de ser inaugurados oficialmente. La polución es uno de los problemas que más preocupa a los atletas y a los Comités Nacionales. Haile Gebreselassie, plusmarquista mundial de maratón, ha renunciado a la prueba en Beijing, y únicamente correrá los 10.000 metros. “Es una decisión que he tomado por mí mismo, por mi salud. No quiero poner en peligro mi futuro. No quiero suicidarme en Pekín haciendo algo equivocado“, sentenciaba el etíope en una entrevista concedida a ElPais.com.
La contaminación se cierne diariamente sobre Beijing como un manto polvoriento, tal y como se puede comprobar en la imagen de la izquierda, tomada en los alrededores del Estadio Olímpico. Patrick Hickey, Presidente de la Asociación de Comités Olímpicos Europeos, desdramatizaba la situación el pasado mes de diciembre en Valencia: “Mis primeros Juegos fueron los de Los Angeles 1984. La gente decía que la contaminación sería tan alta que los atletas podríamos hasta morir. Y todo fue perfecto. Y la misma amenaza la tuvimos en Seúl’88, cuyas condiciones eran muy parecidas a las que habrá en China. No tengo ninguna duda de que en Pekín irá todo bien“. Jacques Rogge, presidente del COI, fue todavía más lejos, asegurando que no sería un drama que ciertas pruebas se tuvieran que aplazar para evitar los “picos de contaminación“.
Las explicaciones no convencen, y algunos países están pensando en mantener alejados a sus delegaciones del gigante asiático hasta que no llegue el momento de competir. Para ello, se estarían planteando alojarse en Japón. Al tiempo, se disparan los rumores de un posible boicot. Alemania se ha negado a secundarlo, al igual que la candidatura de Madrid 2016. Sin embargo, el presidente francés Nicolas Sarkozy respondió con un lacónico “las opciones están abiertas“, preguntado por la posibilidad de apoyarlo. Habrá que esperar acontecimientos.
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