Historia de los Mundiales de Fútbol (II): Uruguay 1930

FICHA TÉCNICA

Fecha de inicio: 13 de julio
Fecha de finalización: 30 de julio
Equipos participantes: 13
9 americanos
4 europeos
Sedes: 3
Partidos jugados: 18
Espectadores totales: Hay fuentes que dicen que 434.500. Otras suben la cifra hasta los 547.308
Espectadores por partido: 24.139 / 30.406 (según fuentes)
Goles anotados: 70
Goles por partido: 3,89 por partido
Máximo goleador: Guillermo Stábile (Argentina, 8 goles)
Campeón: Uruguay
Subcampeón: Argentina
3er clasificado: Estados Unidos
4º clasificado: Yugoslavia
 

Un Mundial boicoteado por los países europeos

Uruguay, España, Holanda, Italia, Hungría y Suecia se postularon en el congreso anual de la FIFA celebrado en Barcelona en mayo de 1929 como posibles anfitriones del primer mundial. Cuentan que Jules Rimet -desde 1921 presidente de la Federación Internacional- era partidario de alejar la competición de Europa, para evitar los  escenarios post-bélicos. Esto hizo que pronto se viera que Uruguay partía con cierta ventaja en el camino que conduciría a la elección del país anfitirón de la gran cita balompédica. Los representantes europeos se reunieron en torno a la apuesta italiana. España, Holanda, Hungría y Suecia retiraron sus candidaturas para sumar sus apoyos a la Italia de Mussolini, y hacer frente de esta forma a la amenaza de la bicampeona olimpica.

El gran discurso del representante argentino, Adrián Beccar, en favor de la elección de Uruguay provocó la retirada de la candidatura italiana. El pago de los desplazamientos, alojamientos y de ciertas compensaciones a los clubes de origen de los jugadores consitituían una oferta demasiado suculenta, que el país transalpino no estaba dispuesto a igualar. Curiosamente, Beccar no pudo disfrutar del Mundial en tierras charrúas. Falleció ese mismo año. En recuerdo a su trascendental apoyo, las autoridades de la ciudad de Montevideo decidieron ponerle su nombre a una de las calles que daba acceso al estadio Centenario, que se inauguró para la ocasión.

La elección de Uruguay como sede del primer Campeonato Mundial de Football no sentó nada bien entre los países europeos, que decidieron boicotear la cita. El primer Mundial debían disputarlo 16 equipos, 15 que acudirían por invitación y el propio país organizador. Los combinados europeos rechazaron sistemáticamente acudir a la cita. Aducieron problemas de desplazamiento -el viaje en barco duraba cerca de un mes-, de costes de traslado, de imposibilidad de reunir a los jugadores necesarios para competir, de coordinación con los clubes de origen de los jugadores… El 30 de abril de 1930, fecha límite para la inscripción de los participantes, ninguna selección europea había confirmado su participación.

Jules Rimet vio peligrar la cita mundialista. Se reunió con el Rey Carol II de Rumanía, y obtuvo su compromiso de que el país estaría representado en Uruguay. El monarca seleccionó personalmente a los jugadores, y expidió los permisos necesarios para que pudieran ausentarse de sus puestos de trabajo en una petrolera y tomaran rumbo a Montevideo. Rimet obligó -literalmente- a la selección gala a participar en el Mundial, y vió como Yugoslavia y Bélgica también aceptaban finalmente acudir a la cita. Poco después, el “Conde Verde” -en la foto inferior a su llegada a Uruguay- partió de Génova con la selección rumana, para hacer escala en Villefranque-sur-Mer, donde recogió a la selección francesa, y en Barcelona, donde embarcó el combinado belga. Antes de llegar a Montevideo recogió a las selecciones de Brasil y Argentina. El otro equipo europeo, Yugoslavia, viajó por su cuenta en un pequeño carguero de correos.

 

Más problemas organizativos

Los compromisos económicos adquiridos por Uruguay motivaron que el comité organizador cursara, junto a las invitaciones de sus vecinos sudamericanos, una solicitud de ayuda. Muchos países se negaron a poner dinero, y como consecuencia, rechazaron también participar en el Mundial.

El sorteo no pudo celebrarse hasta que todos los equipos estuvieron presentes en Montevideo, ante posibles bajas de última hora. Se compusieron tres grupos de tres equipos, y uno mas de cuatro, ya que los problemas surgidos obligaron a reducir a 13 el número de equipos participantes. el resultado del mismo fue el siguiente:

Grupo A. Argentina, Chile, Francia y México.
Grupo B. Bolivia, Brasil y Yugoslavia.
Grupo C. Perú. Rumanía y Uruguay.
Grupo D. Bélgica, Estados Unidos y Paraguay.

El Estadio Centenario también dio problemas a la organización. En teoría debía acoger todos los partidos del Mundial. Su construcción se inició en enero de ese mismo año, pero las fuertes lluvias caídas en la zona semanas antes del inicio de la competición impidieron que fuera inaugurado a tiempo. 8 de los 18 partidos que se jugaron en el campeonato hubieron de celebrarse en Parque Central -estadio de Nacional, con capacidad para 20.000 espectadores- y en Pocitos -donde jugaba Peñarol, y apenas si cabían 1.000 personas-.

El Centenario no se pudo estrenar hasta el día 18 de julio. La ceremonia de inauguración del Mundial -foto superior- tuvo que esperar hasta ese mismo día. Con el cemento todavía fresco, muchos aficionados aprovecharon la ocasión para dejar constancia de su presencia aquel día en el estadio.

Laurent marca el primer gol de la Historia de los Mundiales

El encuentro inaugural del primer Campeonato Mundial de Football lo disputaron en Poctios las selecciones de Francia y México. Se impusieron los galos por 4-1. Para la historia quedará el nombre de Lucien Laurent, que anotó el primer gol del partido a los 19 minutos de juego.

Mal le irían después las cosas al combinado galo, que quedó fuera de la competición tras perder por la mínima ante Argentina y Chile. Pero peor le fueron a los mexicanos, que entrenados por el español Juan Luque de Serrallonga tuvieron el dudoso honor de ser los últimos clasificados de todo el Mundial.

Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC
 Argentina 6 3 3 0 0 10 4
 Chile 4 3 2 0 1 5 3
 Francia 2 3 1 0 2 4 3
 México 0 3 0 0 3 4 13

En el grupo B, Yugoslavia impuso su dominio y se clasificó para la siguiente ronda tras haberse impuesto por 2-1 a Brasil en su primer encuentro.

Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC
 Yugoslavia 4 2 2 0 0 6 1
 Brasil 2 2 1 0 1 5 2
 Bolivia 0 2 0 0 2 0 8

En el grupo C, la anfitriona impuso la lógica, superando a las débiles selecciones de Rumanía y Perú sin encajar siquiera un gol. Uruguay disputó su primer partido el día de la inauguración del Estadio Centenario, y Castro inscribió su nombre en la historia como el primer goleador charrúa en los Mundiales.

Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC
 Uruguay 4 2 2 0 0 5 0
 Rumania 2 2 1 0 1 3 5
 Perú 0 2 0 0 2 1 4

Por último, en el grupo D, fue la selección estadounidense, formada principalmente por exjugadores ingleses y escoceses, la que consiguió el pase a las semifinales, superando a Paraguay y Bélgica con relativa facilidad. Los estadounidenses pagarían después su exceso de confianza tras la primera fase en el partido de semifinales ante Argentina.

Equipo Pts PJ PG PE PP GF GC
 EE.UU. 4 2 2 0 0 6 0
 Paraguay 2 2 1 0 1 1 3
 Bélgica 0 2 0 0 2 0 4

6-1, marcador para ambas semifinales

Argentina se impuso por un rotundo 6-1 al combinado estadounidense. Monti y Stábile, las dos grandes estrellas del país, contribuyeron al triunfo de su selección anotando tres de los seis goles del encuentro.

El marcador espoleó a los uruguayos, que sabían que Argentina era su máximo rival en la lucha por el campeonato. Yugoslavia comenzó dando la sorpresa, con un gol de Sekulic en el minuto 4. Con más rabia si cabe, Uruguay comenzó a presionar, y con ellos los 93.000 espectadores que abarrotaban el Centenario. Tres goles de Cea, dos de Anselmo y uno de Iriarte le dieron la vuelta al marcador. Pese a lo contundente del marcador, Yugoslavia reclamó la anulación de un gol legal. No siendo atendida su reclamación, se negó a jugar el partido por el tercer y cuarto puesto. Poco importaba. La final soñada estaba servida: Uruguay-Argentina.

Una final condicionada desde el exterior

La gran rivalidad entre Argentina y Uruguay, que ya había vivido capítulos anteriores como el de la final de los JJ.OO. de 1928, se multiplicó por 1000 durante la disputa del primer mundial. Pancho Varallo, internacional argentino, recordaba años después que los hinchas uruguayos les “hicieron la guerra desde que llegamos porque sabían que el título iba a estar entre ellos y nosotros. A la noche no nos dejaban dormir y nos insultaban en los entrenamientos“.

La lluvia de piedras que recibió a Argentina en el Centenario no será olvidada en muchos años. Pero la albiceleste no estaba sola. Barcos fletados por los equipos de los jugadores hicieron la ruta Buenos Aires-Montevideo para presenciar la final y apoyar a los suyos. Algunos no llegaron. La densa niebla impidió que atracaran y se conformaron con escuchar por la radio el desenlace del partido. Los argentinos estaban en minoría, pero no abandonados.

El árbitro del encuentro, el belga John Langenus, obligó a la FIFA a contratar una escolta personal que le protegiera por si las cosas se torcían. Dicen que incluso pidió un seguro de vida como requisito indispensable para pitar el partido decisivo.

Uruguay se adelantó con un gol de Dorado en el minuto 12. Poco tardó en empatar Peucelle. Stábile dio ventaja a los visitantes en el minuto 37. En el segundo tiempo llegó la reacción uruguaya. Cea, Iriarte y Castro voltearon el marcador para que Uruguay venciera por 4 a 2. Nasazzi, el gran defensa, capitán del combinado charrúa lo recordaba así: “Recuerdo a Guillermo Stábile, Manuel ‘Nolo’ Ferreira y Varallo llorar después del partido… También a Mario Evaristo, al que una vez tuve que tomar de la camiseta porque se me iba al gol y me tiró un codazo, que si me agarra me deja sin dientes… Y a Monti abandonar la cancha con la cabeza baja… Fue una gran final y nostros la ganamos porque pusimos más sangre“.

Más tarde se supo que Monti había sido amenazado durante el campeonato por agentes secretos de Mussolini. “Il Duce” le quería defendiendo la camiseta italiana en el siguiente Mundial. Para ello, Argentina debía perder ante Uruguay. Y perdió.

Stábile, goleador sin premio

Los ocho tantos de Guillermo Stábile no fueron suficientes para que Argentina se coronara campeona. El ariete se perdió el debut argentino ante Francia. En la primera fase anotó cinco tantos, otros dos en la semifinal y uno más en la gran final. Pero no fueron suficientes. Tras el Mundial emigró a Italia, jugando en el Génova y en el Nápoles. Se retiró en las filas de Estrella Roja 93 de París, a finales del año 1939.

La anécdota, el cartel anunciador

Una de las grandes anécdotas del Mundial de Uruguay 1930 fue el hecho de que el cartel anunciador incluía unas fechas de celebración que finalmente no se correspondieron con las reales, como se puede ver en el siguiente detalle.

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Un comentario el “Historia de los Mundiales de Fútbol (II): Uruguay 1930”

  1. Vinculado en LA PELOTA NO DOBLA.

    Saludos.


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