Felicidades, Bobby Moore

Mucha gente habrá escuchado, leído o visto en las noticias que hoy se cumplen 50 años del primer viaje humano alrededor de La Tierra, realizado por el astronauta ruso Yuri Gagarin. Pero no se trata de la única efeméride que celebrar hoy 12 de abril. Tal día como éste, Bobby Moore, el gran capitán inglés, habría cumplido 70 años de no haber fallecido en 1993 a causa de un cáncer. La fecha, no obstante, nos brinda una oportunidad perfecta para hacer un repaso de la vida de uno de los grandes mitos del fútbol británico.

Robert Frederick Chelsea Moore nació en Barking (Essex) el día 12 de abril de 1941. Asistió a clase en la Westbury Primary School y después en la Tom Hood School de Leyton, jugando al fútbol en ambas escuelas. Alternó la práctica de este deporte con la del criquet, coincidiendo curiosamente con otro jugador que posteriormente sería compañero suyo en el West Ham y en la Selección inglesa, Geoff Hurst.

En el año 1956, Moore se unió a la disciplina del West Ham y dos años después le llegó la oportunidad de debutar con el club londinense. Con apenas 17 años, sustituyó a su mentor, Malcolm Allison, quien sufría de tuberculosis. Con el número 6 a la espalda, Moore saltó por primera vez al campo como jugador de la primera plantilla del West Ham el día 8 de septiembre de 1958, en un partido disputado ante el Manchester United.

A partir de ese momento, comenzó a fraguarse la leyenda de Bobby Moore, un defensa poco tradicional para la época, ya que no destacaba por su potencia o estatura. Sus principales virtudes residían en la agilidad, el manejo del balón y la capacidad de anticipación y previsión del juego.

Sus actuaciones en el West Ham le abrieron las puertas en 1960 de la Selección inglesa Sub-23. Dos años después, el seleccionador absoluto Walter Winterbottom decidió que Moore estaba preparado para dar el salto al primer equipo de los pross y le convocó para disputar el Mundial de Chile. Su debut como internacional absoluto se produjo en un partido de un torneo amistoso previo a la cita mundialista, en el que Inglaterra se impuso en Lima a la selección peruana por el contundente marcador de 4-0.

Moore formó pareja en la defensa inglesa durante el Mundial de Chile con el jugador del Tottenham Hotspurs Maurice Norman. En aquel campeonato del mundo, la selección inglesa superó la fase de grupos como segunda clasificada, por detrás de Hungría y por delante de Argentina. El conjunto inglés logró una victoria (3-1 ante Argentina), un empate (0-0 ante Bulgaria) y una derrota (2-1 ante Hungría). El combinado inglés, en el que Moore era el jugador más joven, cayó derrotado en cuartos de final por 3-1 ante Brasil.

La historia cambió en el Mundial disputado en Inglaterra en 1966. Conducida desde el banquillo por Alf Ramsey y capitaneada por Bobby Moore, la selección inglesa logró lo que nunca antes había conseguido, ser campeona del mundo. Un Mundial que por cierto estuvo a punto de perderse, ya que el hecho de haber dejado expirar su contrato, a expensas de un posible traspaso al Tottenham, le hacía en la práctica inelegible para formar parte del combinado nacional. Tuvo que ser el propio seleccionador quien resolviera el problema, limando las diferencias existentes entre Moore y el técnico del West Ham, Ron Greenwood, para que el defensa inglés renovase su contrato. Y así lo hizo, para ser después parte activa y decisiva del conjunto que llevó a Inglaterra a la gloria mundialista por primera y única vez en su historia. Años después, Ramsey le describió como “mi capitán, mi líder, mi mano derecha. Él era el espíritu y el latido del equipo. Un jugador frío y calculador al que le confiaría mi vida. Era el profesional supremo, el mejor con el que he trabajado nunca. Sin él, Inglaterra nunca habría ganado la Copa del Mundo“. La victoria en el Mundial completó un periodo maravilloso para Moore, en el que además de sus logros con la selección condujo al West Ham a ganar la FA Cup y la Community Shield en 1964 y la Recopa de Europa -único título europeo en las vitrinas del West Ham, si descontamos una Intertoto en 1999- en 1965.

La siguiente experiencia mundialista de Moore, en México 1970, estuvo marcada por un desafortunado incidente acaecido en Bogotá, donde la selección inglesa tenía que disputar un amistoso de preparación para la cita mundialista. Moore fue acusado del robo de una pulsera en una joyería a la que había acudido con Bobby Charlton para encontrar un regalo para la mujer de éste, Norma. Moore fue detenido para ser posteriormente liberado. Sin embargo, en una escala que realizó días después en Colombia el avión que trasladaba al combinado inglés tras la disputa de un amistoso en Quito, el jugador fue puesto 4 días más bajo arresto. Las presiones diplomáticas consiguieron su liberación, pero sin duda afectaron al rendimiento del jugador en la cita mundialista. Inglaterra cayó en cuartos de final ante Alemania Oriental. De este Mundial se recuerda, no obstante, su duelo con Pelé en el partido disputado contra Brasil, que hizo que el 10 de la canarinha dijera de él que era “el mejor defensa al que se había enfrentado nunca“.

Peor todavía fue la experiencia de cara al Mundial de 1974, cuando no pudo guiar a la selección a la clasificación en su grupo. La plaza mundialista fue para Polonia, en parte gracias a mala actuación de Moore en el partido jugado en Polonia, donde se marcó un autogol y perdió la pelota en la jugada que desembocó en el segundo gol local.

Ese periodo coincidió con su traspaso al Fulham, equipo por aquel entonces de la Second Division en el que militó entre las temporadas 1973-1974 y 1976-1977 antes de su marcha al fútbol estadounidense. Moore dejó el West Ham como una leyenda viva, habiendo jugado 544 partidos de Liga en los que anotó 25 tantos. Su paso por el Fulham fue efímero (124 partidos, 1 gol), pero no tanto como su experiencia en los San Antonio Thunder (24 partidos, 1 gol) o en los Seattles Sounders (7 partidos, 0 goles). Se retiró en 1978, después de haber jugado 708 partidos con sus diferentes equipos y 108 partidos con la selección inglesa, récord superado a día de hoy sólo por dos jugadores: Peter Shilton y David Beckham.

Desde ese momento se dedicó principalmente a otros negocios, que combinó con unos pocos e fracasados escarceos en los años 80 como entrenador. La fortuna que durante muchos años le acompañó en el campo le abandonó fuera de los terrenos de juego. Sus empresas no tuvieron éxito y en 1986 se divorció de su primera mujer, con la que llevaba casado desde 1962 y con la que había tenido un hijo y una hija. Un cáncer de colon acabó con su vida el 24 de febrero de 1993, cuando sólo tenía 51 años.

Hoy, una estatua de seis metros de altura se erige en los alrededores del nuevo estadio de Wembley en su honor. En la placa que acompaña a la estatua, convertida en lugar de pergrinaje para los amantes del fútbol, se le recuerda con estas palabras: “Futbolista inmaculado. Grandioso defensor. Héroe inmortal de 1966. Primer inglés en levantar la Copa Mundial. Hijo predilecto del East End londinense. Mayor leyenda de West Ham United. Tesoro nacional. Amo de Wembley. Señor del fútbol. Capitán extraordinario. Caballero eterno“. Por todos esos motivos y otros muchos más, felicidades Bobby Moore en tu 70 cumpleaños, dondequiera que estés.

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