Real Madrid-FC Barcelona (1/4): Un mal clásico para abrir boca

De todos los partidos que enfrentarán en los próximos días al Real Madrid y al FC Barcelona, el disputado ayer en el Santiago Bernabéu es sin duda alguna el menos trascendente hablando desde la perspectiva puramente deportiva. El valor de este choque residía más en el factor anímico que en el competitivo, teniendo en cuenta la ventaja de los de Pep Guardiola al frente de la tabla clasificatoria y el calendario que les queda por delante a ambos equipos antes del final de la Liga. Desde esa perspectiva, era el FC Barcelona quien más tenía que perder ayer y aunque el refuerzo anímico de los de Mourinho pueda sustentarse el hecho de haber empatado con diez jugadores, la sensación futbolística ofrecida por los madridistas no incita al optimismo de cara a los próximos tres partidos. Visto lo visto, podríamos decir que las tablas en el marcador se trasladan también al terreno psicológico.

Además de ser el menos trascendente, probablemente el enfrentamiento de ayer será también el menos intenso y más apático de cuantos veremos en los próximos días. No fue un buen partido, y de eso pocos tendrán dudas. Lento de ritmo, trabado y falto de ocasiones, el partido de ayer nos mostró a un Real Madrid más pendiente de destruir que de crear y a un FC Barcelona espeso, carente de profundidad y ahogado por la concentración de jugadores en el centro del campo. Mourinho sorprendió alineando a Pepe en el centro del campo, formando un trivote con Khedira y Xabi Alonso, dejando de inicio a Mesut Özil en en banquillo. El portugués se empleó con demasiada intensidad en varios momentos del juego, siendo inexplicable que se fuera a los vestuarios sin ver una cartulina amarilla. La jugada no le salió mal a Mourinho, ya que las tres marcas individuales que puso en el centro del campo bloquearon las líneas de pase del equipo azulgrana, limitaron la fluidez de su juego, obligaron al Barça a jugar más por alto de lo que nos tiene acostumbrados y condenaron por momentos la circulación de balón a la de un rondo sin profundidad. Si tiramos de estadística, la posesión de balón fue favorable al FC Barcelona en una relación de 80-20%, siendo a final de partido de 72-28%.

La primera gran ocasión la tuvo Messi, en una pelota que quiso elevar por encima de Casillas espués de un control orientado con la cabeza. El toque no fue preciso y el meta madridista se hizo con la pelota. Minutos antes,  Cristiano había avisado inocentemente a balón parado, pero la cosa no llegó a mayores porque Víctor Valdés estuvo seguro. Pero más que por las ocasiones, que fueron pocas y no tan claras como en otros Clásicos, el partido se recordará por la polémica. Muñiz Fernández se convirtió en protagonista del choque por su falta de criterio y sus errores de apreciación. La primera de las jugadas polémicas del partido llegó en un derribo de Casillas a Villa en una pelota dividida a la que llegó antes el delantero asturiano. Aparentemente penalty y  tarjeta amarilla para Casillas, pero la jugada se saldó con amonestación a Piqué por protestar. Antes del descanso la tuvo Messi en la mejor jugada de asociación del FC Barcelona en todo el partido, pero Casillas atajó su disparo. Por parte del Real Madrid, Adriano se vio obligado a sacar bajo palos un remate de cabeza de Sergio Ramos a la salida de un corner cuando casi se cumplía el tiempo de añadido. El primer periodo no dio para más, y los jugadores se fueron al túnel de vestuarios con tablas en el marcador.

Segunda parte

El segundo tiempo nos dejó como primera jugada destacada un disparo de Cristiano Ronaldo al palo en un lanzamiento de falta. Un minuto después, la suerte del partido cambió por completo. Albiol midió mal el bote del balón -que impactó además en su antebrazo- Villa le ganó la posición y el valenciano le agarró del cuello y le derribó para evitar el remate del Guaje. Muñiz señaló el punto de penalty y expulsó con roja directa al defensa madridista, que se perderá la final de Copa del próximo miércoles en Mestalla. Messi no desparovechó la oportunidad y adelantó a los de Guardiola.

Con 10 jugadores sobre el campo, la dinámica parecía favorable al equipo azulgrana, pero el Barça se mostró demasiado conservador y el Madrid cambió de estrategia con la entrada de Özil y Adebayor al terreno de juego. El alemán cambió la dinámica del juego de ataque madridista, aportando mayor criterio a la circulación del balón. Por su parte, el togolés se convirtió en una referencia ofensiva más estática que Benzemá, pero su actuación fue igual de desafortunada que la del francés, aportando poco o nada reseñable al partido. Por aquel entonces, el Barcelona seguía dominando la posesión, pero no creaba tantas oportunidades como podía esperarse ante un rival con 10. Xavi estrelló una pelota en el larguero, pero poco más ofreció el Barça hasta el final del choque.

El Madrid adelantó líneas en busca del empate, y en el minuto 81 logró su objetivo tras señalar Muñiz Fernández una nueva pena máxima, en esta ocasión por derribo de Dani Alves a Marcelo. El colegiado logró con su acción lo que parecía imposible: dejar descontentos a ambos equipos. Los barcelonistas se quejan de la jugada al entender que no hay contacto y por lo tanto no hay penalty, mientras que los madridistas se quejan de que Muñiz no mostrase cartulina amarilla a Alves, que hubiera supuesto la expulsión del lateral brasileño. La jugada ofrece dudas, pero lo que es innegable es el error del colegiado, propio de los malos árbitros. Si señala penalty -con independencia de si la jugada es merecedora de ello o no-, debe mostrar amarilla. Ante la duda sobre lo señalado, Muñiz optó por el camino recto, mostró su falta de criterio y no sancionó a Alves. Cristiano Ronaldo se encargó de materializar la pena máxima anotando su primer gol contra el FC Barcelona después de siete partidos jugados, algunos de ellos todavía en su época de jugador del Manchester United.

Tras el gol del empate el Madrid apretó y el Barça controló, disponiendo incluso de alguna jugada para desequilibrar el choque a su favor, pero el marcador no se movió. El tiempo de descuento del partido nos dejó otra jugada polémica, el balonazo que soltó Messi a la grada cuando se le escapaba un pase por la banda. Algo que le valió la recrimación de Pepe, quien a voz en grito le preguntó que si estaba loco… quien sabe si haciendo bueno el refrán de que en casa del herrero, cuchara de palo. En todo caso, gesto feo, impropio e innecesario del argentino, probablemente merecedor de amarilla (que por cierto hubiera sido la segunda). Al final, reparto de puntos, que deja al Barça al frente de la tabla con 8 puntos de ventaja a falta de 18 por disputar, con un calendario a priori muy favorable para los de Guardiola en su lucha por el título de Liga.

Mourinho la vuelve a liar en rueda de prensa

José Mourinho volvió a ser protagonista en la rueda de prensa posterior al choque. Haciendo gala de un revanchismo impropio tras el plante de la prensa del día anterior, el entrenador portugués anunció que no respondería a las preguntas de los medios que plantaron a Aitor Karanka el día anterior, asegurando que “si vosotros no habláis con mi segundo yo sólo debo hablar con los directores. Ustedes faltaron el respeto a una persona como Karanka, mi segundo técnico, al marcharse“. Así, por ejemplo respondió a un periodista del programa Punto Pelota, uno de los pocos nacionales que no secundó la medida del día anterior, a los periodistas de medios catalanes -no presentes en la anterior rueda de prensa- y a los medios extranejros (que no formaron parte del plante a Mou), mientras que a periodistas del Diario MARCA o de la Cadena SER les espetó “sólo con Inda” o “sólo con el director de tu medio“. La Dirección de Comunicación del club blanco se vio obligada a seleccionar los turnos de preguntas, concediéndolos a medios ante los que el portugués si que iba a contestar, con el consecuente enfado de los asistentes en la sala de prensa. En cuanto al partido, Mourinho volvió a quejarse amargamente de querer acabar un partido con 11 ante el Barça: “Una vez más uno de mis equipos ha tenido que jugar gran parte del partido con uno menos. Me gustaría jugar con ellos en igualdad de condiciones pero está visto que tanto en España como en Europa es imposible“. Quizás en esta ocasión debería preguntarle a Raúl Albiol el motivo por el que no acabó el partido con 11 jugadores.

Por su parte, Guardiola se limitó a asegurar que “no doy la Liga por ganada“, evitando valorar el planteamiento del técnico del Real Madrid asegurando que “no soy quien para darles lecciones tácticas al señor Mourinho” y valorando positivamente el marcador del partido, ya que en su opinión “un empate en el Bernabéu siempre es un buen resultado“. El capitán del FC Barcelona, Carles Puyol, quien volvía a los terrenos de juego después de 3 meses de inactividad y que tuvo que ser sustituido por una sobrecarga muscular, aseguró quenuestro planteamiento no variará en la final de Copa“.

Conclusiones

El partido del Santiago Bernabéu se convirtió en una práctica de tiro para ambos equipos, ya que estuvo condicionado en todo momento por la serie de enfrentamientos pendientes durante los próximos días, todos ellos de mayor valor deportivo que el jugado ayer. El Madrid buscó -y parece que encontró- una alternativa para frenar el juego del Barça, aunque no está claro que Mourinho vuelva a ponerla en práctica en la final de Copa del próximo miércoles, habida cuenta de la baja de Raúl Abiol en el centro de la zaga. Si Mou decide repetir la táctica, debería colocar a Arbeloa de lateral derecho y a Sergio Ramos como central con Ricardo Carvalho. Lo que parece probable es que Özil saldrá de inicio en Mestalla, ya que con su presencia el Madrid gana claridad en la construcción, conducción y profundidad en el juego. El damnificado podría ser Di Maria, ya que es probable que el técnico portugués haga jugar a sus bazas ofensivas, a excepción claro está de Cristiano Ronaldo.

Por su parte, el Barça parece que salió a controlar el juego y a evitar lesiones, dando por sentado que lo más importante todavía está por llegar y que reservar fuerzas es importante teniendo en cuenta que el próximo partido puede durar hasta 120 minutos y tiene como premio un título oficial. Eso no quita para que se viera sorprendido por el planteamiento del Madrid, que limitó seriamente su capacidad ofensiva, por lo que no sería de extrañar que, pese a las palabras de Puyol, Pep trabaje con consignas tácticas muy específicas para tratar de evitar la zona de presión que supone el trivote madridista del partido de ayer. La solución podría pasar por ensanchar el campo con las subidas de los laterales, pero en ese caso el Barça tendría que cuidar muy bien su espalda con dos centrales rápidos para evitar sustos a la contra. Se habla de la incorporación de Mascherano al once, pero su perfil no coincide con las necesidades de Pep si el Madrid sale en Valencia con un trivote en el centro del campo. Si Puyol está recuperado de su sobrecarga, debería formar pareja de centrales con Piqué en detrimento del Jefecito.

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