El Madrid de las mil caras

Ayer tuve la oportunidad de ver en Mestalla el partido entre el Valencia CF y el Real Madrid. Aparentemente un partido de trámite, con el Madrid reservando titulares y pensando más en la eliminatoria de Champions ante el FC Barcelona, el choque sorprendió a todos hasta el punto de que se pudo ver una de las mejores versiones del conjunto blanco de toda la temporada. Rápido en la salida al contratque, contundente en la definición, serio en defensa, aguerrido en la presión… el Madrid pasó por encima de un Valencia que le puso las cosas muy fáciles, especialmente durante los primeros 60 minutos. Eso sí, fiel a su filosofía de la temporada, durante 30 minutos se borró del campo y vivió de rentas hasta el punto de que el Valencia pudo maquillar el marcador y dispuso de ocasiones para algo más.

Más allá del resultado, sorprende el planteamiento empleado por Mourinho. El portugués se olvidó del trivote que tan buen resultado le ha dado en los partidos ante el FC Barcelona y salió con un 4-4-2, con rombo en el centro del campo. La alineación del Madrid fue la siguiente: Casillas – Nacho Fernández, Garay, Ricardo Carvalho, Albiol – Kaká, Canales, Lass Diarra, Granero – Karim Benzema y Gonzalo Higuain. El Madrid “B”, formado por habituales suplentes y teóricos titulares que acaban de salir de lesiones, fue un equipo compacto, que ofreció cosas que no habían visto los madridistas a lo largo de la temporada con el equipo titular.

La disposición de los jugadores en el campo fue suficiente para desconectar al Valencia, que saltó al campo con un trivote formado por Maduro, Topal y Banega, probablemente esperando una lucha de trincheras en el centro del campo. La indolencia de los de Emery hizo todavía mejores a los de Mourinho. 7 faltas en todo el partido (sólo 2 en la primera parte), demuestran la falta de intensidad de un equipo que fue duramente criticado por su entrenador al final del choque.

Cristiano Ronaldo

Con independencia del rival y del resultado, el Madrid demostró no sólo que sabe jugar sin Cristiano Ronaldo, sino que muchas veces lo hace mejor sin él sobre el campo. Es innegable que Mourinho va a contar con el portugués en los partidos clave de la temporada, y que su aportación trasciende el ámbito del juego colectivo hasta el punto de que por si solo puede resolver un partido. No obstante, con Ronaldo sobre el campo se aprecia una excesiva dependencia de su juego, que peca además de ser demasiado individualista. Me pica la curiosidad por saber como hubieran acabado algunas de las contras que convirtió el Real Madrid en goles ante el Valencia, si en lugar de haberlas conducido Kaká, Higuaín o Benzema hubieran caído en las botas de Cristiano Ronaldo. El rendimiento del Madrid sin el portugués en el campo recordó al buen partido jugado contra el Racing de Santander (1-3), en aquella ocasión con un Özil primoroso que dejó algunos de los mejores detalles de su fútbol desde que aterrizó en España este verano.

Otro de los detalles que se pudieron ver ayer es que el Real Madrid utiliza muy bien las bandas cuando cuenta con sus titulares (Marcelo, Sergio Ramos, Di María), pero no necesita de ese recurso para sustentar su juego. Ni Albiol ni Nacho Fernández pasaron ayer del centro del campo, mientras que Granero y Canales tienden a jugar por el centro en luagr de por la banda. Sin embargo, el Madrid tuvo profundidad y ensanchó el campo hasta las líneas de banda. ¿Cómo lo hizo? Con salidas a la contra. El planteamiento inicial no era ocupar los espacios de las bandas, pero hacerlo jugando a la contra le permitió al Real Madrid llegar con superioridad al área del Valencia y generar peligro con pases de gol. Kaká, Benzema e Higuaín interpretaron a la perfección este papel y sus movimientos de desmarque se abrieron tanto de las bandas al centro (lo más habitual) como del centro a las bandas (lo que ya es más difícil de ver), abriendo pases a Granero y Canales para el juego a la contra.

Visto lo visto, surge la pregunta. ¿Cuál es el esquema ideal de juego del Real Madrid? ¿Con rombo o con trivote? ¿Con un delantero, con dos o sin referencia clara? ¿Mejor con Cristiano en la banda o con el portugués de 9? ¿Mejor ceder la pelota al rival o presionándole para robarle rápidamente y salir a la contra? ¿Laterales con profundidad o de corte defensivo? En este artículo de El diván del fútbol, podemos ver un análisis de la organización ofensiva del Real Madrid y de como Mourinho ha adaptado sus sistemas de ataque a los jugadores con los que contaba o a los rivales a los que se enfrentaba. En ese punto radica uno de los grandes logros del portugués, saber jugarle al rival y aprender de sus errores. Después del 5-0 encajado en el Camp Nou, Mou no ha vuelto a plantearle un partido igual al Barça de Guardiola. Tampoco ha jugado igual contra el Barça que contra otros rivales. El logro es conseguir un Madrid de mil caras, con mejores o peores resultados, pero polifacético en esencia, algo que permite a Mou variar el esquema de juego en función de las circunstancias del partido (resultado, jugadores sobre el campo, lesiones imprevistas, esquema táctico del rival) y seguir siendo competitivo. Quizás le falte llegar a la excelencia en el juego que un día pidió Florentino Pérez, pero eso es algo que Mou nunca se ha planteado encontrar, y que probablemente ni tan siquiera está buscando.

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