Real Madrid-FC Barcelona (3/4): Y al tercer día, Messi apareció…

El barcelonismo le esperaba, y él se hacía de rogar. Pero al tercer partido, Leo Messi apareció para sentenciar la ida de la semifinal de Liga de Campeones (0-2) y acercar al FC Barcelona a la final del próximo 28 de mayo en el estadio de Wembley. En un partido tenso, pero poco intenso, los de Pep Guardiola han dado un paso de gigante en la eliminatoria con un juego serio y sosegado, falto del ritmo habitual que imprime el Barça al balón pero más efectivo en la definición que en otras ocasiones.

Como dos boxeadores que se respetan, los primeros 30 minutos del partido en el Bernabéu han servido para que Real Madrid y FC Barcelona se tanteasen. El equipo de Mourinho ha vuelto a saltar con trivote en el centro del campo, con Xabi Alonso, Pepe y Lass Diarra sustituyendo al lesionado Khedira. El técnico portugués ha optado nuevamente por un trío ofensivo sin referencia clara. Cristiano Ronaldo, Di María y Özil han jugado en las posiciones más adelantadas del esquema del Real Madrid, repitiendo el planteamiento de la final de Copa del Rey. Por su parte, el Barça ha salido con Keita en el centro del campo como sustituto del lesionado Iniesta, Puyol de lateral izquierdo y Mascherano como central. En el posicionamiento de los azulgrana también ha sorprendido el intercambio de bandas entre Villa y Pedro, pasando el asturiano a la derecha y el canario a la izquierda.

Los primeros 45 minutos han sido aburridos de solemnidad. El Barça se ha cansado de tener la pelota en defensa, jugando sin profundidad, demasiado estático. Los desmarques de ruptura y la movilidad de las piezas ofensivas, tan habitual en el esquema del FC Barcelona, ha brillado por su ausencia. Poco o nada se ha sabido de Dani Alves, que no se ha prodigado por la banda como nos tiene acostumbrados a hacer. Por faltar, ha faltado hasta la tensión propia de los dos encuentros anteriores y de un partido de la entidad de una semifinal de Champions. El Madrid se ha dedicado a esperar, sin apenas presionar la salida de balón. La poca implicación de los madridistas en la presión adelantada ha provocado el enfado de Cristiano Ronaldo, que ha recriminado a sus compañeros la falta de intensidad. La primera ocasión la ha tenido Villa en el minuto 10, en un disparo con la izquierda que se ha marchado cerca del poste de la meta de Casillas. Las ocasiones más claras de la primera mitad se han repartido: un disparo de Xavi que ha despejado con efectividad el capitán blanco y un potente remate de Cristiano Ronaldo que Víctor Valdés ha parado con el pecho cuando se cumplía el tiempo reglamentario.

Eso sí, la caballerosidad de la primera parte y el respeto entre ambos equipos tenía que saltar por los aires en cualquier momento. Cuando los jugadores encaraban el túnel de vestuarios se ha formado una tángana en la que han participado jugadores y miembros del cuerpo técnico de los dos conjuntos. El colegiado alemán Wolfgang Stark ha saldado la pelea con la expulsión de Pinto por darle una colleja a Álvaro Arbeloa y encararse con Chendo, delegado de campo del Real Madrid. Los ánimos se han encendido después de este rifirrafe y la segunda mitad ha sido mucho más movida.

El segundo periodo ha comenzado con una sustitución en los locales. Adebayor ha entrado en el terreno de juego sustituyendo a un desdibujado Özil, que apenas ha entrado en contacto con el balón. El Barça ha puesto una marcha más y ha comenzado a trenzar jugadas, sin continuidad ni brillantez, pero con voluntad suficiente para mejorar lo enseñado hasta el momento. Durante la retransmisión se ha visto una estadística clarificadora: en torno al minuto 55 la posesión era favorable al Barça 71%-29% y los jugadores de Guardiola habían completado 482 pases por 127 de los madridistas. El mayor ritmo del juego blaugrana ha provocado entre otras cosas una falta de Sergio Ramos sobre Messi, que Stark ha considerado merecedora de tarjeta amarilla. Por acumulación de amonestaciones, el de Camas se perderá el partido del próximo martes en el Camp Nou. Cinco minutos después, Pepe ha cumplido con la tradición y se ha autoexpulsado con un plantillazo a Dani Alves en un balón dividido.

Aunque algunos medios de comunicación consideran injusta la expulsión, revisando la jugada con detalle vemos que el jugador portugués mide mal los tiempos, levanta la pierna muy por encima del balón e impacta con la pierna de Alves casi a la altura de la rodilla. Una entrada peligrosa que no ha tenido mayores consecuencias porque el lateral brasileño tenía la pierna en el aire y ha podido encogerla a tiempo. Las protestas posteriores también le han costado la expulsión a Mourinho, que ha tenido que ver el resto del partido desde la grada.

Con superioridad y 25 minutos por delante, el Barça se ha lanzado, sin prisa pero sin pausa, a por un gol que encarrilase el pase a la final de Wembley. Pedro ha avisado con un remate desviado en boca de gol tras un rechace de Casillas a tiro de Villa. Jugada que por cierto ha acabado con un innecesario pisotón de Marcelo al blaugrana, que ha supuesto el cambio del canario. Pep ha dado entrada en el campo a Afellay, autor de la jugada del primer gol. En una internada por la banda, aprovechando un inoportuno resbalón de Marcelo, el jugador holandés ha dado un pase de la muerte que Messi ha acertado a rematar al fondo de las mallas. Adiós a la imbatibilidad de Casillas como local en Champions.

El Barça ha seguido tocando, mientras el Madrid procuraba defenderse lo mejor posible. La imagen de la impotencia madridista ha sido la de la tarjeta amarilla de Adebayor por arrollar a Sergio Busquets en un intento por robar el balón en el centro del campo. Cuando parecía que el 0-1 era un buen resultado bueno para ambos equipos, ha aparecido Messi para batir a Casillas con un vertiginoso slalom entre la defensa madridista. 0-2 y media eliminatoria en el bolsillo para los de Guardiola, que han dejado correr los minutos finales del encuentro para sellar la victoria.

Mal pintan las cosas para el Real Madrid. Teniendo en cuenta el marcador adverso, Mourinho tendrá que plantear el partido del próximo martes en el Camp Nou desde otra perspectiva. Ya no le vale salir a esperar y encontrar una contra. Si quiere darle la vuelta a la eliminatoria, el conjunto madridista tendrá que hacer algo más de lo que ha mostrado hasta ahora. Eso sí, Mourinho no parece muy dispuesto a ello. Tras el partido, ha afirmado en rueda de prensa que “ya estamos eliminados. Algunas veces me da un poco de asco vivir en este mundo, pero es nuestro mundo […] Tendremos que ir a Barcelona con todo nuestro orgullo, sin Pepe que no ha hecho nada, sin Ramos que no ha hecho nada y sin su entrenador que no puede estarse en el banquillo“. Parece que Mou ha acuñado una nueva definición para la expresión “no hacer nada”.

En cuanto al Barça, sólo le queda rezar para que Víctor Valdés no tenga ningún problema durante la semana y convocar a uno de los metas del filial para suplir la baja en el banquillo de Pinto. Con la capacidad de controlar el partido que tienen los de Guardiola, parece que la principal preocupación será la de evitar tarjetas amarillas que priven a alguno de sus jugadores de jugar la final de Londres. Pero ojo, que pese a claridad del resultado y las palabras de Mourinho, la eliminatoria no está resuelta. 90 minutos pueden ser muy largos según como se desarrolle el partido del Camp Nou y bien harán en Barcelona no vendiendo la piel del oso antes de cazarlo.

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