Real Madrid-FC Barcelona (4/4): Iker, si mi tía tuviera ruedas…

… sería una motocicleta. Pero no es el caso. Porque mi tía ni tiene ruedas, ni es una motocicleta. El madridismo ya tiene otra jugada a la que acogerse para hablar de los robos arbitrales y la consipración judeo-masónico para evitar que los de Mourinho lleguen a la final de Champions. Las palabras de Casillas a la finalización del partido, preguntado por la polémica del gol anulado (mal, a mi juicio) a Higuaín son claras: “Otra más… pero mejor no hablar. Todo lo que digamos podrá ser utilizado en nuestra contra“. Antes se había quedado tranquilo asegurando que se acordaba “del partido de ida. De haber acabado 0-0, con este 1-1 en el Camp Nou nos hubiera valido para jugar la final“. Claro que sí, y habiendo ganado 4-0 en el Bernabéu no le hubiera hecho falta al Madrid viajar a Barcelona a remontar a la desesperada, Iker.

El caso es que con el 1-1 en el Camp Nou se ha acabado el insufrible Maratón de Clásicos de los últimos 18 días. Con ganador todavía por decidir, dicho sea de paso. El Barça se lleva el mayor premio de todos los que estaban en disputa, la clasificación para la final de la Champions del próximo 28 de mayo en Wembley, mientras que el Real Madrid se queda con el único título directamente en juego, la Copa del Rey. El empate en el partido liguero dejó las cosas como estaban, con el Barça a un paso del título. Pero eso no cuenta porque aun cayendo derrotados, los de Guardiola hubieran tenido en su mano la consecución del campeonato doméstico.

Saltaba el Madrid al césped del Camp Nou bajo la lluvia, intensa antes del inicio del choque y por momentos durante el mismo. Y lo hacía con la responsabilidad de cambiar de planteamiento para buscar un marcador que le permitiese remontar la desventaja del partido de ida (0-2). La alineación inicial ya revelaba las necesidades ofensivas del conjunto madridista: Di María, Cristiano Ronaldo, Higuáin y Kaká formaban en la delantera blanca. Por este orden han hecho cositas interesantes pero no definitivas, pocas cosas, casi nada y absolutamente nada. Decepcionante el brasileño. Visto su rendimiento, mejor que se hubiera quedado en el banquillo y que hubiera salido Özil desde el principio. Aunque viendo la aportación de Mesut, pensándolo mejor daba lo mismo quien saliera. Mou planteó el partido con 11, pero le salió un choque con 10. Y esta vez no fue porque le expulsasen a nadie, sino por la indolencia de algunos de sus jugadores ante un partido de tanta trascendencia.

El Madrid ha salido a presionar y el Barça a controlar. Una situación mucho más incómoda de lo que parece para los de Guardiola. Porque el FC Barcelona no sabe especular, sólo sabe atacar. Y sufre cuando no le dejan hacerlo… o cuando se frena a si mismo para no hacerlo. Fruto de su presión, ha llegado una tarjeta para Carvalho en el minuto 13, a la que podía haber seguido otra en el minuto 28. Y otra en el minuto 44, más clara si cabe. Pero esas tarjetas no entran dentro de los recuentos de Iker, esas jugadas no le interesan.

A partir del minuto 30, el Barça se ha hecho con el control del juego y ha empezado a mostrar lo mejor de su juego. Casillas se ha empleado en lo que realmente sabe hacer, detener balones, y hasta en tres ocasiones ha evitado que el Barça se fuera con ventaja al descanso. Messi se ha dejado ver, recordándole al público del Camp Nou que estaba sobre el campo. El Madrid ha dejado una contra de Cristiano por la banda, que ha acabado en manos de Valdés, como su jugada más destacada en el primer periodo. 0 tiros a puerta, 0 tiros fuera del marco. Poco balance para merecer una remontada.

En el segundo minuto tras la reanudación, polémica al canto. Cristiano inicia un slalom, choca con Piqué y en su caída golpea a Mascherano, que cae al suelo. La pelota cae en pies de Higuaín, que bate a Valdés. De Bleeckere anula el tanto por falta del portugués. Tan inexistente como inexplicabl, como se puede ver al inicio de este vídeo.

Mientras los aficionados madridistas seguían esgrimiendo el argumento conspirativo, una jugada entre líneas de Iniesta ha dejado a Pedro frente a Casillas. El canario no ha perdonado y ha puesto el 1-0 en el marcador. Dos minutos después Mourinho ha reaccionado desde el hotel, dando entrada a Adebayor por Higuaín. El togolés ha salido revolucionado, viendo una tarjeta en el minuto 85 y quedándose cerca de la amonestación en hasta cuatro jugadas anteriores.

Al Madrid le quedaban dos opciones: bajar los brazos y dejarse llevar o seguir buscando el gol. Con buen criterio, ha optado por lo segundo. Y lo ha logrado diez minutos después del tanto de Pedro, con una jugada tras robo de Xabi Alonso y disparo de Di María al palo. El argentino ha recibido el rechace de la madera y se lo ha servido en bandeja a Marcelo para que pusiera las tablas en el marcador. Por cierto, primer gol del Madrid en el Camp Nou… desde 2007, que se dice pronto.

Pero al Madrid le ha faltado una marcha más para seguir apretando tras el empate. El Barça, próximo al knock-out después del gol, ha tenido tiempo de recomponerse y volver a sentirse superior. Guardiola ha asegurado la posesión dando entrada a Keita por Villa. Entre tanto, Casillas seguía dando muestras de su enfado dándose golpecitos con los guantes en la cara, sitiéndose víctima de una afrenta inconcebible. Presa de la urgencia y la impotencia, Adebayor, Lass y Xabi Alonso se han hecho merecedores de tarjetas que De Bleeckere no ha señalado. Otras que tampoco cuentan en las teorías de Iker. Diría que me ha decepcionado la actitud del capitán de la Selección, pero mentiría. Estoy harto de darle bola a la opinión de que Casillas es el yerno que toda madre querría tener. Al capitán del Real Madrid se le han puesto de un tiempo a esta parte caras, gestos y maneras de mal perdedor. En este Maratón de Clásicos simplemente ha explotado. Igual que Xabi Alonso, que ha protestado durante los cuatro partidos hasta el lanzamiento de la moneda para el sorteo inicial de saque. Igual que Arbeloa, que nos ha mostrado una faceta de repartidor de leña a domicilio que no le conocíamos. Pero las decepciones no sólo viene del lado madridista. En el Barça no me ha gustado Pedro, demasiado cuentista. Tampoco Busquets y Dani Alves, pero en su caso nada me sorprende ya. De todas formas, hay que reconocerle a los jugadores de ambos equipos el esfuerzo por normalizar la situación. Ha habido menos piques y menos protestas. Se ha intentado llevar el choque por el camino del fair play, aunque a veces no se haya conseguido.

Con o sin justicia, con o sin polémica,  con o sin aprobación de Iker, el partido ha acabado 1-1. El Barça ha sellado el pasaporte a Londres para disputar una nueva final de Champions. Lo hará con todos los jugadores que físicamente tenga disponibles, ya que no tenía apercibidos de sanción. Hablando de jugadores físicamente disponibles, magnífica noticia la vuelta de Abidal, ovacionado por el Camp Nou como el hijo pródigo que vuelve a casa. El FC Barcelona tiene el pasaporte para la final, pero no tiene rival contra quien disputarla. Lo conocerá mañana. Caso de ser el Manchester United, lo más lógico visto el marcador de la ida, se repetirá la final de hace dos años en Roma. Sólo falta saber si también se repetirá el marcador de aquel partido.

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