Con el penalty de Djukic en la memoria

El Deportivo de la Coruña se enfrenta el sábado a partir de las 22.00 horas al Valencia CF con el objetivo de ganar y evitar cualquier riesgo de descender a la Liga Adelante. La historia reciente ha generado una clara rivalidad entre ambos equipos que añade un plus de emoción al partido. Pero, ¿de dónde procede la enemistad entre deportivistas y ches? Pues de la Liga 93/94, con aquella parada de González a Djukic en los últimos instantes que hizo perder una Liga al “Súper Depor” y de la final de Copa del Rey de 1995, famosa por el diluvio que obligó a suspenderla y a completar el partido tres días depués.

El Depor de la temporada 1993/1994 mejoraba las prestaciones del equipo que la temporada anterior había logrado finalizar la Liga en tercera posición, clasificándose por primera vez en su historia para competiciones europeas. Donato, Mauro Silva, Bebeto, Claudio Barragán, Adolfo Aldana, López Rekarte, Liaño… el Bruxo de Arteixo, Arsenio Iglesias, contaba con un equipo llamado a hacer grandes cosas. Y se encontraba a las puertas de la gloria cuando se topó con el Valencia CF.

El Depor llegó a la última jornada del campeonato con un punto de ventaja sobre el FC Barcelona de Johann Cruyff. Hasta ese momento había cuajado una temporada sensacional: 22 victorias, 11 empates y tan sólo 4 derrotas, ante Real Sociedad (0-1), Athletic de Bilbao (3-1), Real Madrid (2-0) y FC Barcelona (3-0). Paco Liaño tan sólo había encajado 18 goles en todo el campeonato. El Depor necesitaba ganar, porque tenía el golaverage perdido con el Barça (1-0 en Riazor y el mencionado 3-0 en el Camp Nou), mientras que el Valencia no se jugaba nada. Se oyeron muchos rumores sobre primas al Valencia por parte del Barça, que necesitaba ganar su partido con el Sevilla y esperar acontecimientos.

Con 0-0 en el marcador y casi al final del partido, el Depor veía esfumarse su sueño. El Barcelona hacía los deberes goleando al Sevilla (5-2). Sin embargo, Pepe Serer cometió penalty sobre Nando y dio a los coruñeses la oportunidad de ganar la primera Liga de su historia. El lanzador de penaltys del equipo, Donato, había sido sustituido, por lo que alguien debía asumir la responsabildad de lanzar la pena máxima. Contra todo pronóstico, fue un defensa, Miroslav Djukic, quien dio un paso al frente.

El fallo condenó a los deportivistas. El ostentoso gesto de González, meta del Valencia, tras atajar el balón, fue recibido como una provocación, como una prueba de que el club de Mestalla estaba primado por el Barça para sacar un resultado positivo de su visita a Riazor. En el siguiente partido que enfrentó a ambos equipos en Riazor, billetes con el lema “peseteros” volaron por las gradas del feudo deportivista recordando al Valencia que se dejó primar para tener un plus de motivación. En verdad, el Depor perdió aquella Liga tras empatar en la jornada 35 a cero con el Lleida en Riazor, o después de dejarse uno de los puntos en juego contra el Rayo Vallecano 7 días depsués (0-0 en Riazor), pero lo que la gente recordará es el penalty de Djukic y la desolación de tener tan cerca la Liga para perderla de la forma más cruel posible.

El desenlace de la Liga 93/94 propició la enemistad de los aficionados deportivistas con los valencianistas, pero faltaba una chispa para generar el mismo sentimiento entre los ches. Y esa chispa saltó apenas un año después. Deportivo de la Coruña y Valencia se vieron las caras en la final de Copa del Rey. El partido se jugó en el Santiago Bernabéu el día 24 de junio de 1995 … y terminó el día 27.

Un gol de Manjarín, tras un error defensivo adelantó al Depor para delirio de sus aficionados. En la segunda parte comenzó a llover con muchísima intensidad. Con el campo ya en muy malas condiciones, Pedja Mijatovic puso el empate a uno con un lanzamiento de falta. Cuando la dinámica del partido era favorable a los valencianistas, el colegiado García Aranda se vio obligado a suspender el encuentro ante la imposibilidad de jugar en un campo inundado. Se decidió que la final se reanudaría tres días después, con sólo siete minutos por jugarse. Con tan poco tiempo por jugar tras la reaundación, parecía lógico pensar que la final llegaría a la prórroga, pero no fue así. En menos de un minuto, Alfredo Santaelena puso en ventaja al Depor tras aldeantarse a Zubizarreta en un balón disputado. No hubo tiempo para la reacción y el Depor se coronó como campeón de Copa. La chispa había surgido para prender la enemistad por el lado valencianista.

Años después, Deportivo y Valencia se vuelven a ver las caras como en el final de Liga de la temporada 93/94. El Depor se juega el todo por el todo, aunque en esta ocasión aspira a evitar el descenso y no a ser campeón de Liga, mientras que el Valencia ya ha cumplido con sus objetivos. La papeleta para el Depor es complicada, ya que lleva 7 años y 7 meses sin ganarle a los valencianistas en casa. El club ha puesto una campaña de entradas para acompañantes de socios a 5 euros y conseguirá que Riazor presente un lleno absoluto. Probablemente se volverá a hablar de maletines y de primas, seguro que se escucharán gritos de “peseteros”. Pero pase lo que pase, lo que está claro es que el ingrato recuerdo del penalty de Djukic estará grabado en la memoria de todos los aficionados deportivistas.

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